Vallejo, en lengua castellana, quiere decir una valle pequeño. Si llegamos al Valle de Mena procedentes de Bilbao, en Villasana, el principal de sus pueblos, tomaremos a la izquierda un camino en buen estado que parece se adentra hacia la Sierra Magdalena.
A pesar de que la iglesia de San Lorenzo de Vallejo se encuentra muy cerca del camino y en una pequeña altura, no la vemos hasta llegar encima. Hace falta separarse del camino y, por entre las casas del pueblo, subir un pequeño repecho. Muy pronto se nos echa encima el curioso ábside de San Lorenzo. Los haces de columnas dan una sensación de robustez y de elegancia. Unos arquillos lombardos que rodean el ábside por encima de las ventanas románicas, prestan una gracia muy delicada al conjunto. En capiteles, soportes y modillones, se advierte bastante escultura. Pero ya aquí mismo, desde el ángulo nordeste de la iglesia, y sin alcanzar aun el nivel del ábside, nos damos cuenta de que no toda la construcción responde a estas primeras características que descubrimos en la obra. Hay algo que parece truncado. Los grandes fascios laterales de diez columnas, son indudablemente una base llamada a sustentar mayor altura y peso. Y la obra no completa deja una sensación de ruina. El resto de la iglesia es de calidad muy distinta. Se ve claramente que el ábside es el conato de un gran templo, que por razones ignoradas no se llego a completar. Continuar leyendo.. »